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La Comisión FAO/OMS establece los
criterios de los alimentos orgánicos
Definir los criterios internacionales
para los alimentos orgánicos es
uno de los puntos principales del
calendario de la 23ª reunión de la
Comisión del Codex Alimentario FAO/OMS,
que se va a celebrar en Roma del 28 de
junio al 3 de julio. Codex Alimentarius
significa código de los alimentos, y la
Comisión se ha convertido en el punto de
referencia mundial para los consumidores
y productores de alimentos, para la
industria alimentaria y los organismos
de supervisión de los alimentos de los
distintos países, así como en el
comercio internacional de alimentos.
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Afganistán: manzanas para
exportación
FAO/18067/M. Griffin
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En todo el mundo está aumentando la
demanda de alimentos orgánicos, lo que
ofrece nuevas oportunidades y retos a
los agricultores, los productores y los
comerciantes. El mercado de alimentos
orgánicos de la Comunidad Europea,
considerado el más grande del mundo,
tuvo un volumen de 4 500 millones de
dólares EE.UU. en 1997. En los Estados
Unidos, las ventas de alimentos
orgánicos fueron de 4 200 millones de
dólares en el mismo año y, desde 1990,
el crecimiento anual del sector ha sido
de entre 20 y 25 por ciento.
"Es importante establecer criterios
internacionales para los alimentos
orgánicos, con el fin de proteger e
informar al consumidor, y porque además
facilitan el comercio", explicó la
experta de la FAO en normas alimentarias
Selma Doyran. "También le sirven a los
gobiernos para elaborar reglamentos en
el sector, inclusive a los países en
desarrollo y a los de Europa del Este".
Las pautas comerciales del Codex se
elaboraron tomando en cuenta los
reglamentos vigentes en muchos países,
así como las normas aplicadas por las
organizaciones de productores. Definen
con claridad en qué consiste la
producción de alimentos orgánicos, y se
proponen evitar una presentación falaz
ante el consumidor respecto a la calidad
y forma de producción de los mismos.
El calendario de la Comisión contiene
muchos otros puntos importantes que
tratar, como los límites máximos de
residuos de somatotropina bovina (BST)
-esa polémica hormona de las vacas-, la
utilización de aditivos en los
alimentos, las futuras actividades en
materia de calidad e inocuidad de los
alimentos derivados de la biotecnología,
y una participación mayor de las
organizaciones no gubernamentales (ONG)
en las actividades del Codex
Alimentarius.
En respuesta a la reciente crisis
internacional debida a los productos de
origen animal contaminados de dioxina,
la Comisión discutirá la formación de un
grupo especializado para acelerar la
adopción del proyecto de Código de
conducta sobre la alimentación animal
adecuada.
28 de junio de 1999
Fuente:
http://www.fao.org/NOTICIAS/1999/990608-s.htm |
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